2 may. 2018

Injusticia

Creen protegernos 
con sus leyes de trapo 
y lo único que hacen 
es condenarnos 
de por vida, 
para que esto pueda ocurrir una y otra vez.
Ahora tenemos miedo. 
Tenemos asco. 
Tenemos odio. 
Pero brota la rabia por nuestro cuerpo 
y se enciende una llama en nuestro pecho. 
Gritamos
¡No es NO! 
Y la justicia patriarcal se ríe en nuestra cara. 
Ya es hora de cambiar el poder de manos. 
Al pueblo, 
a la ciudadanía, 
a los barrios… 
Necesitamos leyes que nos protejan 
no a este sistema corrupto, 
lleno de veneno, 
prejuicios 
y desprecio. 
Mientras tanto 
nuestras voces seguirán alzándose 
en pro de una real justicia. 

2 comentarios:

  1. ha sido una sentencia tan injusta que nos afecta a todos. Mujeres y hombres, porque hace reflexionar en por qué ha de demostrar la víctima ese delito.

    No callarán las voces contra esa manada de animales. Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Una sentencia deleznable nacida de una sociedad patriarcal.

    ResponderEliminar