22 may. 2011

Asfalto desnudo

Se desvanecen las palabras
en susurros rotos.
Las cortinas de humo ronronean.
Se dibujan mariposas brillantes
que vuelan confusas, en un espiral de angustia.
Los cristales se empañan,
de una lluvia ácida que me turba y me ata.
Siento pesadas las nubes
sobre mi espalda encorvada.
Una enredadera de sangre plateada
esconde una espada de días sin entrañas.
La risa vulgar agoniza, en un lapso de tiempo enfermizo,
mientras mueren todas las gaviotas, con las alas en llamas.
Caen a borbotones grillos de hojalata,
inundándose las calles de serpientes metalizadas.
El reloj se detiene.
Se abre la tierra.
Las ideas se difuminan en el carmín de una desconocida.
El asfalto se desnuda, en su gloria divina.