29 jun. 2013

Reflejos en el espejo

Se levanta por la mañana,
siempre con mala cara.
Se quita las legañas,
con ansia y desespero.

Se mira en el espejo,
y busca su reflejo.
Cuando lo ve, lo esquiva,
siempre el mismo juego.

Ella y su reflejo,
se peinan el cabello,
se ponen coloretes,
se pintan los escotes,
se rizan las pestañas,
se adornan las uñas,
se maquillan los ojos,
se, se, se, tantas cosas,
que después de ello, no se reconocen.
Ni ella ni el reflejo.
Convirtiéndose ambas,
en máscaras ilusorias,
creaciones irreales,
antifaces artificiales.

Y en un ataque de rabia,
se limpian lo pulido,
se quitan lo acicalado,
borran el carmín,
tachan el esmalte.
Eliminando todo aquello,
que olcultaban con ese disfraz.

Ella y su reflejo,
acarician las manchas en su piel,
sus canas plateadas,
sus ojos cansados.
Evaluan los años,
mirando sus heridas,
lesiones de una vida larga y llena,
las cuales no quieren borrar,
pues sería absurdo, tratar de olvidar,
maquillando el presente para tapar el pasado.

Ahora se miran,
¡y al fin se sonrien!,
¿cuanto tiempo sin hacer aquello?.
Se sienten completas,
después de tantos años,
ocultándose la una de la otra,
esquivando su reflejo.

Veneno

Y lo siento,
como un veneno que me corroe por dentro.
Me gusta, lo anhelo.

Y lo tengo,
dentro de mí desaciéndome el cuerpo.
Me mata, lo quiero.

Y lo necesito,
aunque me haga enloquecer.
Me llena, lo deseo.

 Pintura: Conrad Roset