20 dic. 2017

Conexiones

El poder que reside en mí
es el de la naturaleza prohibida.
Fluyen los ríos por mis venas,
noto el aire del bosque en mi pelo
y la fresca hierba en mis pies cuando corro.
Tengo la capacidad de decidir.
De discernir entre lo bueno y lo malo
y la voluntad de hacer algo para mejorarlo.
El poder que habita en mí
es el de la empatía perdida.
Brotan los sentimientos por mis mejillas,
siento la garganta atragantada
y un dolor fuerte en el pecho cuando observo injusticias.
Tengo el conocimiento para entender.
Para replantearme nuestros actos
y querer cambiarlos.
El poder que vive en mí
es el de las mujeres que luchan.
Llenándome de sabiduría,
certeza
y rabia.
El poder que hay en mí
es el de las que nadie nombra.
Contándome las historias
de todos los rincones.
Compartiendo experiencias,
risas
y lágrimas.
Por eso soy ella,
tú,
todes.
Y vosotras soy yo,
ellos,
y a la vez,
no somos nadie
más que nosotras mismas,
un todo y una nada.

2 comentarios:

  1. Todos, en el fondo, sois cada uno de nuestros semejantes

    Buen poema. Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Todas, al final, estamos más unidas de lo que creemos ;)

    ResponderEliminar