31 ene. 2017

Mamás

Ella fue madre por qué quiso 
Otra porqué le obligaron. 
Una sufre de depresión posparto 
Sola nunca podrá tener hijos,
“sus ovarios están atrofiados” – le dijo el doctor. 
Otra sueña con una vida distinta,
lejos de potitos, pañales y vomiteras. 
Ella no se arrepiente de nada,
aunque a veces fantasea con la idea de vivir sola. 
Sola fue criada en un ambiente cristiano,
su infertilidad es señalada como un pecado. 
Una llora día y noche,
no puede levantarse para ir a trabajar,
no puede comer,
no quiere hablar con nadie,
no quiere estar con su bebé. 
Sola se siente enferma,
su cuerpo no funciona,
“su feminidad está marchita” – le dijo el párroco. 
Una odia a su bebé,
tanto, que quiere silenciar sus llantos
ahogándolo con la almohada. 
Ella disfruta viendo crecer
a las que antes se agarraban de sus faldas,
a las que se metían en su cama asustadas cuando había tormenta,
a las que le hacían llorar de risa. 
Otra vuelve a quedarse embaraza,
pero esta vez no dice nada a nadie y aborta. 
Una se marcha lejos por un tiempo
necesita respirar, encontrarse,
volver a querer a ese muchacho que la mira mocoso desde la cuna. 
Sola adopta a una niña
que a sus ojos se le antoja la criatura más bella vista jamás. 
Otra controla las riendas de su vida
y su sexualidad. 
Ella llora cuando se marchan de casa
y tiene miedo a ser olvidada por aquellas que se alimentaban de sus pechos,
su amor y
su paciencia.

Ilustración de Raúl Arias

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