27 feb. 2015

Adán y Eva

Eva: ¡Oh!, amado mío, amémonos aquí en la penumbra
para que nadie observe la desnudez que acaricia mi alma.
Amémonos aquí, en el misterio de la nada,
donde nuestro amor todo lo domina.
Hasta que las sombras se dispersen al mediodía.

Adán: Eva, me fascina morir de deseo entre tus labios,
de tú cuerpo entrelazado a mi alma.
Sentí tú amor que me embriagaba todo,
tierna flor de primavera, luna fucsia,
sobre una roca púrpura.

Eva: Soy desierto de arena morena y cálida,
soy gardenia que florece en primavera,
bañada con gotas de rocío fresco
y viento suave y delicado del prado.
Me entrego a ti, mi enamorado.

Adán: Eva, ¡tú lo eres todo!
El fuego de la llama que se consume lentamente,
el vino que acaricia nuestras gargantas,
el aroma de las rosas al atardecer,
las lágrimas de las espesas nubes,
las olas del bravo mar…
Lo eres todo, y por eso no puedo apartarte de mi mente,
pues mire a donde mire, allí estás tú,
fresca y radiante perla oceánica.

Eva: Anoche creí dormir profundamente,
creí que sólo eras una fantasía, un dulce sueño,
creí morir entre tus labios,
llenos de auténtico frenesí.

Adán: Tú vientre empequeñecido,
mi alma carcomida.
Ceniza redonda,
esfera interminable,
espuma de Venus,
eres hermosa por donde se te mire.

Eva: ¡Eres radiante como el cielo,
eres noche y día!
El aire frío te desnuda,
tus cabellos se enredan en mis palabras,
el desierto florece y
caen hojas de los cielos,
reinando el otoño sobre nuestros cuerpos.

Dios: Ahí abraza la lumbre 

Cuadro de Sarai Cabrera - Paraguay - "Adán y Eva"


Poema para el concurso organizado por Paperblanks

1 comentario:

  1. Vaya, este te ha quedado muy bonito, romántico y apasionado juju :)

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